Llegas, suspiras y te marchas.
Marchas allá donde el viento frío huele a verano.
Marchas allá donde la distancia entre dos corazones
es apenas vanguardista.
Allá donde no hay sol.
Solo luna.
Allá donde el único sonido existente
es el de tus pensamientos, tus incertidumbres...
Y te vuelves pequeñito;
y yo
casi desaparecida por tu ida.
Porque...
quiero que no marches más.
Quiero que te quedes aquí.
Aquí,
donde las sábanas
son las únicas capas de censura entre ambos.
Aquí,
donde el miedo
solo es un cuento chino.
Aquí conmigo, y yo contigo.

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